¿SELFIE O SELFISH? La fina línea que divide el arte y la auto-obsesión.

“Yo no voy a utilizar mi cámara para eso, sólo la uso para hacerme selfies”. Así contestaba una de las alumnas adolescentes de una de mis compañeras educadoras al proponer una actividad de fotografía en clase.

La primera reacción es llevarse uno las manos a la cabeza, pero tras pensarlo con detenimiento, ¿hasta qué punto se diferencian los autorretratos de Frida, Van Gogh o Rembrandt de las famosas selfies? ¿Cuál es esa fina línea que separa la valoración de un autorretrato de la obsesiva costumbre narcisista de hacerse selfies?

FRIDA SELFIEVAN GOGH SELFIECampaña publicitaria de Samsung “For self-portraits. Not selfies” (“Para autorretratos. No selfies”)

Imágenes vía adsoftherworld.com

En primer lugar hablemos de a qué edad empieza uno a hacerse selfies. Por supuesto que hay adultos que usan y abusan de las selfies, pero en este caso centrémonos en la adolescencia. En el caso de Frida Kahlo, la gran artista mexicana ya comenzaba a expresarse de una forma distinta en su adolescencia. Vestida con ropa de hombre, posaba entre su familia.

Frida-Kahlo-la-revanche_article_landscape_pm_v8Frida Kahlo en 1926 con su familia, entre ellas su madre Matilde y su hermana Cristina.

Imagen vía parismatch.com

Era una cuestión de expresión, de hacerse notar, de evidenciar que ella se sentía distinta a los demás y no solo debido a su enfermedad. Evidentemente, no sabemos hasta qué punto hubiese utilizado Frida Kahlo un dispositivo electrónico actual para hacerse selfies, y tenemos muy en cuenta el momento histórico que vivió la artista. Pero lo que sí sabemos es que realizó su primer autorretrato en 1926, en su adolescencia tardía, cuando sólo tenía 19 años.

La adolescencia es un período de cambio, pero sobre todo de concienciación y de consolidación del concepto que uno tiene de sí mismo. Frida realizó ese autorretrato con vistas a regalárselo a su novio en aquel momento, Alejandro Gómez, como prueba de su amor. Un único destinatario.

frida1“Autorretrato con traje de terciopelo”. Primer autorretrato de Frida Kahlo (1926).

Imagen vía artehistoria.com

Aquí es donde encontramos una de las mayores diferencias entre un autorretrato de Frida y una selfie hecha por un adolescente. No es únicamente la técnica, o el valor artístico, sino el fin de dicho autorretrato por ambas partes. Una selfie es precisamente lo que su definición indica : “una fotografía que se ha tomado de uno mismo, por lo general con un teléfono inteligente o webcam y compartida en un sitio web de medios sociales”. Facebook, Twitter, Instagram… y por lo tanto el público detrás de estas redes sociales son el auténtico motor que convierte a una selfie en algo más que una simple fotografía. La obsesión llega en el momento en el que quieres más y más “likes”, y dejas de verte como realmente eres o te sientes, para verte como quieres que te vean los demás. Con esto no quiero decir que los autorretratos no hayan sido “adecentados” por el propio artista ni mucho menos, pero está claro que es la ausencia de expresión y de sentimiento lo que hace vanidosa a una selfie en la mayor parte de los casos.

El psicólogo John C. Coleman afirmaba lo siguiente en su obra “Psicología de la Adolescencia”:

“ (…) el individuo, en las primeras etapas de la adolescencia, se ha convertido, claramente, en más consciente de sí mismo; su propia imagen se ha hecho más fluctuante e inestable, su autoestima, en general ha disminuido ligeramente, sus actitudes con respecto a diversas características específicas que valora en mucho se convierten en menos positivas y ha llegado a creer que sus padres, sus profesores y los compañeros de su mismo sexo le consideran de un modo menos favorable.”

¿Es por lo tanto la selfie, al igual que el autorretrato pictórico, una forma de apoyo moral? La respuesta a esta pregunta es probablemente positiva, pero existe sin duda una carga negativa en este apoyo moral de la selfie, que acaba siendo obsesivo. Como apuntaba antes, el saber a cuánta gente “Le gustas” subiendo a la red tu “autorretrato”, se acaba convirtiendo en obsesión, y aún más cuando hablamos de adolescentes, que por su etapa de cambio se encuentran en uno de los puntos más vulnerables de su vida. Puede que Frida hiciese su autorretrato como muestra de amor, pero la selfie es más una forma de sentirnos aceptados, algo muy necesitado por parte de los adolescentes y algunos adultos inseguros.

Actualmente vivimos en una sociedad donde el culto a la imagen lo controla absolutamente todo. Habitamos un mundo visual, rápido, donde lo que vemos es más importante que lo que sentimos, y en el que la inmediatez y lo sencillo es a lo que estamos acostumbrados. Ya no tenemos que pasarnos horas pintando un cuadro con nuestro rostro para nuestro amado, sino que con un simple “click” de una cámara, y otro simple “click” de un teléfono móvil, no sólo nuestro amado puede vernos, sino que prácticamente todo el mundo puede hacerlo.

“¿Quién ve correctamente la cara humana:

el fotógrafo, el espejo, o el pintor?”

Pablo Picasso.

La vida se nos ha puesto fácil. Y la resolución de problemas personales se nos ha puesto tan fácil que se ha convertido en obsesión, y termina por ser la pescadilla que se muerde la cola. No nos basta con que nos lo digan una vez. Necesitamos cerciorarnos de que lo que nos dicen es cierto, y nunca te quedarás contento con un sólo “like”. Y finalmente todo se centra en uno mismo, olvidándonos de lo que nos rodea, y creando un egoísmo social.

Y para que os hagáis un poco a la idea de la situación en la que nos encontramos, este vídeo titulado Mr. Selfie de weareseventeen lo deja bastante claro:

Mr Selfie de weareseventeen en Vimeo.

Es aquí donde entra la necesidad de educar en valores. Los jóvenes que hoy en día se encuentran en una situación sana consigo mismos, no precisan de un millón de selfies para recordarse lo que valen. La imagen que damos a los demás siempre va a ser importante, sobre todo para un adolescente, por lo que la educación ha de ser lo suficientemente sensible y fuerte como para que esta imagen que damos no se base únicamente en el físico. Existen muchos más matices de uno mismo que mostrar a los demás y que, por supuesto, nos hacen únicos e indispensables en el mundo que nos rodea. La educación debe basarse en la aceptación de uno mismo, y de los grandes atributos que uno tiene. Nos debe enseñar a saber quién soy y cómo soy. Aquí es cuando entra en juego el archiconocido “elemento” del que tanto nos habla el educador Ken Robinson. El saber qué es lo que te hace feliz y diferente del resto. El aprender a quererse, y como consecuencia a conocerse. Y a nuestro parecer, no hay nada mejor que el arte para ejercitarlo. El arte incluye tal variedad de modalidades, y todas tan relacionadas con el entorno, la expresión y la personalidad, que por ello resulta tan imprescindible en nuestras vidas y sobre todo en la educación, en este caso, adolescente.

selfie_vampiros“Selfie de un Vampiro”. Ilustración de Alberto Montt.

Y diréis “Sí, esto está muy bien. Pero ¿qué es lo que nos enseñan los iconos de la sociedad? Que la imagen es lo más importante”. Sí, es cierto. Eso es lo que todos vemos día a día, pero está en manos de la educación realizar este cambio, y está claro que el arte, quien es por excelencia la madre de la imagen, es el que debe demostrar dónde se encuentra la verdadera belleza, y por lo tanto “el elemento” de cada uno de nosotros. Porque Frida no era guapa, si nos basamos en los cánones actuales… ¿O sí?. De lo que sí estoy segura es de que era única.

Bibliografía:

“Psicología de la Adolescencia” ( J. C. Coleman. 1985. Ediciones Morata. Madrid)

“El elemento: Descubrir tu pasión lo cambia todo” ( Ken Robinson. 2010. DEBOLS!LLO. Barcelona).

Links de interés:

Ken Robinson y Eduardo Punset hablan del “elemento”: https://www.youtube.com/watch?v=3vgv9F8INPA

Twitter de Alberto Montt: https://twitter.com/albertomontt

La página web de la profesora de arte Anitra Redlefsen: http://www.artisjoy.com/frida2.shtml

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6 responses to “¿SELFIE O SELFISH? La fina línea que divide el arte y la auto-obsesión.

  1. Pingback: Selfie | ich·

  2. Pingback: MYSELF(IE) SUENA MEJOR QUE SELFIE - Magazine INED21·

  3. Google. Fotografía creativa. Imágenes. Mi proceso creativo. “”¿A ver, que es esto?””. Y estoy en vuestra página. Buscaba una imagen para ilustrar el curso de fotografía creativa que quiero impartir con niños y adolescentes, y encuentro todo un manantial de ayuda e información..
    Muchas gracias

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